El gigante tecnológico Motorola vive una semana de euforia en múltiples frentes. Este jueves, las acciones de Motorola Solutions Inc. experimentaron un salto significativo superior al 10%, una reacción inmediata de los mercados tras la publicación de su informe de ganancias correspondiente al cuarto trimestre del año fiscal 2025. Las cifras presentadas no solo son sólidas, sino que han superado las expectativas de los analistas, proyectando un escenario optimista para el futuro cercano de la compañía.
Según el reporte financiero, los ingresos del cuarto trimestre alcanzaron los 3.400 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 12%. Asimismo, las ganancias por acción (GAAP) avanzaron un 8% anual, situándose en 3,86 dólares. En el acumulado del año 2025, los ingresos totales se asentaron en 11.700 millones de dólares, con una ganancia por acción de 12,75 dólares. Sin embargo, lo que realmente ha impulsado la confianza de los inversores es la guía para 2026, donde la empresa prevé unos ingresos de 12.700 millones, superando las previsiones del mercado.
Una promesa de delgadez sin sacrificios
Paralelamente a este éxito corporativo, la marca ha dado un golpe sobre la mesa en el sector de consumo con el lanzamiento del Motorola Edge 70. Hace apenas un mes, la compañía prometió un dispositivo que desafiaba las leyes vigentes de la industria: un terminal de tan solo 5,99 milímetros de grosor. Tras dos semanas de uso intensivo de este nuevo equipo, queda patente que la era de los celulares ultrafinos ha comenzado, y esta vez, rompiendo la maldición histórica de la poca batería o el sobrecalentamiento.
Normalmente, el escepticismo impera cuando llega a nuestras manos un equipo tan fino. La experiencia nos ha enseñado que la estética extrema suele pagarse con una autonomía deficiente. No obstante, hay que admitir que Motorola ha logrado un equilibrio que ni los gigantes coreanos ni los de Cupertino han conseguido del todo: un diseño de pasarela con una resistencia de trinchera. Aunque no estamos ante el celular perfecto, sin duda es una de las piezas de ingeniería más interesantes que han pasado por la gama media-alta este año.
Ingeniería robusta con tacto premium
Lo primero que desconcierta al sacar el Edge 70 de la caja es su peso pluma. Con apenas 159 gramos, el teléfono se siente casi irreal comparado con los “ladrillos” de más de 200 gramos a los que nos hemos acostumbrado; es una verdadera liberación para la muñeca. A pesar de esta ligereza, no hay que dejarse engañar por su apariencia delicada. El chasis está construido en aluminio de calidad aeronáutica y cuenta con certificaciones IP68 e IP69, además del exigente estándar militar MIL-STD-810H. Es un titán disfrazado, capaz de resistir agua, polvo, golpes, temperaturas extremas y vibraciones.
Durante las pruebas de campo, ocurrió un incidente común: al salir a correr, el teléfono quedó olvidado en el bolsillo junto a las llaves. Al revisarlo posteriormente, no tenía ni un solo rasguño. Motorola, en colaboración con Pantone, ha optado por un acabado trasero inspirado en el nailon. Esta textura rugosa es increíblemente agradable al tacto, mejora exponencialmente el agarre y soluciona de un plumazo el eterno problema de las huellas que sufren los acabados en cristal o plástico liso.
Pantalla: adiós a las curvas, bienvenida la luz
Si hay una firma que apostó fuerte por las pantallas curvas, esa fue Motorola, de ahí el nombre de la familia “Edge”. Sin embargo, en este modelo el panel pOLED de 6,67 pulgadas es visualmente plano, manteniendo apenas una sutil curvatura en el cristal 2.5D para suavizar el deslizamiento del dedo. La calidad de imagen es extraordinaria, con resolución Super HD (2.712 x 1.220 píxeles) y una fluidez garantizada por su tasa de refresco de 120 Hz.
Donde este terminal realmente saca pecho es en su capacidad lumínica. Sus 4.500 nits de pico de brillo hacen que leer un correo bajo el sol directo del mediodía ecuatorial no sea inconveniente alguno. Además, la calibración de color validada por Pantone ofrece tonos de piel realistas, alejándose de esa saturación artificial que a menudo priorizan otras marcas asiáticas. En definitiva, Motorola demuestra que puede mantener sus finanzas en verde mientras entrega hardware que, por fin, combina la estética extrema con la durabilidad del día a día.