• mié. Ene 14th, 2026

Pasados que no perdonan: Griselda Blanco y Sidney Prescott vuelven a la pantalla

porJosé Castro

Ene 14, 2026

El panorama audiovisual continúa explorando los rincones más oscuros de la naturaleza humana, ofreciendo relatos que oscilan entre la biografía criminal más cruda y el terror ficticio que se niega a morir. Dos producciones, aunque separadas por el género y el tono, ponen el foco en mujeres que deben navegar mundos marcados por la violencia extrema: por un lado, el drama biográfico sobre Griselda Blanco y, por otro, el esperado capítulo final de una de las sagas de terror más icónicas del cine.

El ascenso de la viuda negra en la pequeña pantalla

En el terreno del drama criminal, el telefilm Cocaine Godmother (2017) nos sumerge en la turbulenta vida de una de las figuras más infames del narcotráfico. La cinta, con una duración de una hora y cuarenta minutos, reconstruye la trayectoria de Griselda Blanco, quien con apenas 17 años abandonó Colombia rumbo a Estados Unidos. Lo hizo portando un pasaporte falso y acompañada de su primer marido, Carlos, instalándose inicialmente en el barrio de Queens.

La narrativa de la película expone cómo la vida doméstica junto a sus tres hijos no fue suficiente para mantenerla alejada de la tentación del dinero fácil. Griselda no tardó en verse seducida por las sumas exorbitantes que movía el mundo del hampa, involucrándose rápidamente con los traficantes locales. Sin embargo, lo que distingue su historia en esta producción es la representación de su ingenio para el mal: Blanco fue pionera en el uso de mulas humanas —mujeres atractivas, ancianos e incluso niños— y en el diseño de maletas con doble fondo para contrabandear cocaína desde su país natal, cimentando así su leyenda negra.

Un nuevo capítulo en el legado del terror

Cambiando radicalmente de escenario, pero manteniendo la tensión como hilo conductor, el cine de terror se prepara para recibir de nuevo a su reina indiscutible. Tras casi tres décadas definiendo la cultura popular, Scream 7 vuelve para recordar al público que Ghostface nunca desaparece del todo. La franquicia ha lanzado un vídeo promocional que apela a la nostalgia y al legado, preparando el terreno para lo que promete ser la entrega más personal hasta la fecha.

El avance marca la pauta de los horrores venideros, conectando directamente con la historia de la saga y señalando el peligro inminente que acecha, una vez más, a Sidney Prescott. Neve Campbell retoma su papel icónico, poniéndose en la piel de la “final girl” por excelencia. A lo largo de los años, su personaje ha sobrevivido a imitadores, juegos macabros y un desfile interminable de máscaras, pero esta nueva entrega plantea un escenario donde la amenaza golpea más cerca de casa que nunca.

Madres frente a la violencia

Si en la historia de Griselda Blanco veíamos a una madre sumergida en el crimen, en Scream 7 encontramos a una madre dispuesta a todo para combatirlo. Sidney Prescott ya no lucha únicamente por su propia supervivencia; esta vez, pelea para proteger a su familia. La película introduce a Isabel May en el papel de la hija de Sidney, convirtiéndose en el nuevo objetivo de un Ghostface renovado que lleva el terror a la tranquila localidad donde la protagonista intentaba construir una vida normal.

Esa calma, como es habitual en la franquicia, resulta efímera. La reaparición de la máscara obliga a Sidney a confrontar todo aquello de lo que ha intentado huir durante años. Lo que hace que este capítulo sea especialmente atractivo es su enfoque introspectivo: no es solo una secuela más, sino un relato sobre lo que significa cargar con las cicatrices de la violencia y transmitirlas a la siguiente generación. El viaje de Sidney trasciende la mera supervivencia nocturna; se trata de garantizar que su hija no tenga que vivir la misma pesadilla.

La evolución de una heroína

Las películas de Scream siempre se han caracterizado por su inteligencia, su autoconsciencia y su capacidad de entretenimiento brutal, pero en el fondo han narrado silenciosamente la historia de una mujer que se niega a romperse. Al devolver a Sidney al foco mediático con su hija en peligro, Scream 7 añade una capa emocional inédita a la saga. Ya no importa tanto quién se esconde tras la máscara, sino qué ocurre cuando el pasado se niega a permanecer enterrado. Los seguidores que crecieron con Prescott verán aquí un tipo de fortaleza diferente: la de una madre que se adentrará de nuevo en un mundo de secretos sangrientos y juegos letales para mantener a su hija a salvo.